Con dolor y esperanza despedimos al Papa Francisco. Agradecemos a Dios su vida de fe y su opción preferencial por los pobres empezando por su vida. Resuenan en nosotros sus llamadas a ser una iglesia pobre y para los pobres, su llamada a vivir y anunciar la alegría del evangelio, a tomar consciencia como humanidad que estamos todos en la misma barca, a cuidar la tierra…y su clamor por la paz.
Libre para seguir a Jesús sirviendo y poniendo siempre primero a los últimos y a los pequeños y libre para afrontar los males de la iglesia. Gracias por reformar la iglesia para que tenga más el rostro de Cristo.
Su muerte el lunes de Pascua es otro signo de esperanza “Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección”.EG276
Gracias santidad, gracias Papa Francisco




